CAPÍTULO XV: Yo si, ella no
Puede que sea uno de los capítulos más difíciles de escribir, pero estimaba necesario dar forma a esta reflexión que lleva tiempo merodeando en mi cabeza. Estoy enamorado de AJ desde hace mucho, la quiero como nadie y ella a mi también me quiere, aunque de una forma distinta que no se asemeja a la mía. No está enamorada de mi y no se va enamorar nunca. Esa es la principal diferencia.
El tiempo hace que te des cuenta de las cosas. La idea de enamorarme no estaba en mi cabeza, pero no pude resistirme. Cuando amas a alguien lo sabes desde prácticamente el primer momento y lo descubrí, porque me pasó a mi. Es cierto que ella está en una situación muy diferente a la mía. Tiene novio y noto que está enamorada de él. Además lo suyo es un amor incondicional. Su novio puede hacer cualquier cosa mala, que ella querrá seguir con él. Ahí es donde reside su gran problema, que prometo tratar en futuros apartados. He aprendido que en el amor nada se puede forzar, porque si fuerzas es que no existe pasión, cariño, afecto, ni ningún tipo de consideración hacia la otra persona. Estar inmerso en mi situación es muy complicado, nada recomendable. No puedes predecir ningún hecho, nada depende de ti, pasan los años sin suceder lo que deseas y solo te queda el recurso de la imaginación para tener algo de esperanzas y mantenerte con energía sin hundirte.
Constantemente me llegan mensajes de un tal Destino. No para de decirme que le crea, que valdrá la pena esperar y que sabe porque me hace esperar. Siempre le respondo lo mismo: voy a esperar, pero no puedo hacer que se enamore de mi. Racionalmente pensando, es muy fuerte que viva esperando a que alguien se enamore de mi. Veo tan difícil que se convierta en realidad un enamoramiento suyo hacia a mi que es más probable que me monte un chalet en Plutón antes que suceda eso. Estar tan enamorado y que ese amor no sea correspondido de la misma manera es un calvario.
Ella me trata como un amigo cuando a mi me gustaría desgastarle los labios. En muchas ocasiones ese pensamiento me afecta de forma interna en relación a nuestra amistad. Inconscientemente la trato como si fuera mi novia porque no sé poner una barrera que separe mis sentimientos de la realidad, a pesar de que nunca se me nota hablando con ella. Sé medirlo en mis conversaciones con AJ. Vivo a caballo de la realidad y la imaginación. Por eso cualquier mínima cosa para ella, para mi es un mundo.
Este es el panorama real de la situación. Para ponerlo más difícil falta añadir que yo no soy como los chicos de su ciudad, soy de otro estilo completamente diferente al suyo. Pese a todas las complicaciones, nunca he sentido que estoy perdiendo el tiempo. Pasas por fases de absurdidad, patetismo, desgaste, hartura. No sabría decir que fecha de caducidad tiene este sentimiento, pero lo que siento es tan puro y real que va camino de la eternidad. Y no sé que hacer, desenamorarme lo intenté y no pude. Olvidarla con otra chica es imposible. Estoy donde quiero estar, no me cuesta seguir, pero perseguir este sueño conlleva una serie de sensaciones y sentimientos que son desgarradores. No es culpa suya como me sienta, es absolutamente mía. Estoy abonado a sentirme así. Quedaré con ella y me moriré de ganas por tocarla y no podré. Nunca podré...
El tiempo hace que te des cuenta de las cosas. La idea de enamorarme no estaba en mi cabeza, pero no pude resistirme. Cuando amas a alguien lo sabes desde prácticamente el primer momento y lo descubrí, porque me pasó a mi. Es cierto que ella está en una situación muy diferente a la mía. Tiene novio y noto que está enamorada de él. Además lo suyo es un amor incondicional. Su novio puede hacer cualquier cosa mala, que ella querrá seguir con él. Ahí es donde reside su gran problema, que prometo tratar en futuros apartados. He aprendido que en el amor nada se puede forzar, porque si fuerzas es que no existe pasión, cariño, afecto, ni ningún tipo de consideración hacia la otra persona. Estar inmerso en mi situación es muy complicado, nada recomendable. No puedes predecir ningún hecho, nada depende de ti, pasan los años sin suceder lo que deseas y solo te queda el recurso de la imaginación para tener algo de esperanzas y mantenerte con energía sin hundirte.
Constantemente me llegan mensajes de un tal Destino. No para de decirme que le crea, que valdrá la pena esperar y que sabe porque me hace esperar. Siempre le respondo lo mismo: voy a esperar, pero no puedo hacer que se enamore de mi. Racionalmente pensando, es muy fuerte que viva esperando a que alguien se enamore de mi. Veo tan difícil que se convierta en realidad un enamoramiento suyo hacia a mi que es más probable que me monte un chalet en Plutón antes que suceda eso. Estar tan enamorado y que ese amor no sea correspondido de la misma manera es un calvario.
Ella me trata como un amigo cuando a mi me gustaría desgastarle los labios. En muchas ocasiones ese pensamiento me afecta de forma interna en relación a nuestra amistad. Inconscientemente la trato como si fuera mi novia porque no sé poner una barrera que separe mis sentimientos de la realidad, a pesar de que nunca se me nota hablando con ella. Sé medirlo en mis conversaciones con AJ. Vivo a caballo de la realidad y la imaginación. Por eso cualquier mínima cosa para ella, para mi es un mundo.
Este es el panorama real de la situación. Para ponerlo más difícil falta añadir que yo no soy como los chicos de su ciudad, soy de otro estilo completamente diferente al suyo. Pese a todas las complicaciones, nunca he sentido que estoy perdiendo el tiempo. Pasas por fases de absurdidad, patetismo, desgaste, hartura. No sabría decir que fecha de caducidad tiene este sentimiento, pero lo que siento es tan puro y real que va camino de la eternidad. Y no sé que hacer, desenamorarme lo intenté y no pude. Olvidarla con otra chica es imposible. Estoy donde quiero estar, no me cuesta seguir, pero perseguir este sueño conlleva una serie de sensaciones y sentimientos que son desgarradores. No es culpa suya como me sienta, es absolutamente mía. Estoy abonado a sentirme así. Quedaré con ella y me moriré de ganas por tocarla y no podré. Nunca podré...
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