CAPÍTULO X: Los fantasmas del pasado
Hacia mucho tiempo que no me sentía como ayer. Mientras redactaba el capítulo IX pasaron un conjunto de hechos que me hicieron volver a tener sensaciones que ya había superado y olvidado. Esos efectos se plasmaron en el último párrafo del noveno capítulo. Sentí una profunda decepción y el transcurso del día no fue positivo en cuanto a ella se refiere. Había tensión en nuestras conversaciones.
Me levanté y el día no pudo empezar mejor. En la noche anterior, me quedé hasta altas horas de la madrugada en la calle y pensé en qué tema podría escribir acerca de ella. Durante varias semanas la notaba más centrada, más madura, más mujer. Era más adulta y no había perdido su esencia distintiva. Tenía la intención de escribir sobre esta transformación tan positiva, pero todo se esfumó al abrir los ojos. Recibí un mensaje suyo diciéndome que había estado hablando con uno de esos chicos a los que catalogué como interesados. Me pasé gran parte de la noche en la calle pensando en qué podía escribir sobre ella y AJ estaba hablando con uno de esos chicos. Fantástico. Me noté olvidado, abandonado.
Iba a cerrar el capítulo IX cuando AJ me relató una historia con el chico trasnochador. Este relato me tocó un poco más la fibra sensible. Bajé la pantalla del ordenador, me vestí y me fui. Otra vez estaba cayendo en lo mismo, tanto ella como yo. Ella sabe de sobra lo que pienso de esos chicos y también me prometió que no iba a volver a caer en el error. Por culpa de estos chicos he llorado más de una vez y me sentido ignorado, en segundo plano, en varias ocasiones. Tarde o temprano, sabía que iba a volver a repetir sus pasos, pese a su constante negación cuando yo le preguntaba asombrado si no echaba de menos a ese perfil de hombre. En el fondo de mi corazón pensaba que esta vez si que iba en serio, que no volvería a hacer lo de antes, pero no, me equivoqué y reapareció la AJ que pensaba que se estaba difuminando. Es un defecto que tiene, pero ahora veo hasta sus defectos como perfectos.
Y por último, aún faltaba la gota que colmó el vaso. Hizo acto de presencia otro chico interesado. A falta de uno, dos. Soy partidario de qué el interés que se nota a ratos no sirve para tener una amistad, una relación. Quizás sea yo que no comprendo bien lo que me explica ella o es que me formulo una opinión de las circunstancias que no tiene nada que ver con la realidad. Yo los veo más gente interesada, que interesante. Y ella a ratos conmigo coincide con mi punto de vista. En momentos así me vuelve loco y me encanta.
También sé que no tendría que meterme en eso. Ella me cuenta lo que hace y yo lo miro desde una óptica egoísta y pensando en mi. No tendría que ser así. Me duele tenerla en el corazón y no poder tenerla en mis brazos. Ese es mi principal problema y cualquier cosa que me diga me aleja un poco más de ella. Estamos destinados a no ser, nunca uniremos nuestras almas ni compartiremos el tiempo juntos. Tengo que hacer un ejercicio de realidad y que me diga este tipo de historias por una parte me disgusta en lo personal porque lo veo como un obstáculo o impedimento y también pensando en ella y su felicidad, aunque por otra parte me viene bien saber que no, que basta de sueños. El que vive de ilusiones muere de realidades. No me gusta la realidad, pero es la que es y la que ella decide. Tengo que respetar sus decisiones y evitar que me afecten tanto.
Me levanté y el día no pudo empezar mejor. En la noche anterior, me quedé hasta altas horas de la madrugada en la calle y pensé en qué tema podría escribir acerca de ella. Durante varias semanas la notaba más centrada, más madura, más mujer. Era más adulta y no había perdido su esencia distintiva. Tenía la intención de escribir sobre esta transformación tan positiva, pero todo se esfumó al abrir los ojos. Recibí un mensaje suyo diciéndome que había estado hablando con uno de esos chicos a los que catalogué como interesados. Me pasé gran parte de la noche en la calle pensando en qué podía escribir sobre ella y AJ estaba hablando con uno de esos chicos. Fantástico. Me noté olvidado, abandonado.
Iba a cerrar el capítulo IX cuando AJ me relató una historia con el chico trasnochador. Este relato me tocó un poco más la fibra sensible. Bajé la pantalla del ordenador, me vestí y me fui. Otra vez estaba cayendo en lo mismo, tanto ella como yo. Ella sabe de sobra lo que pienso de esos chicos y también me prometió que no iba a volver a caer en el error. Por culpa de estos chicos he llorado más de una vez y me sentido ignorado, en segundo plano, en varias ocasiones. Tarde o temprano, sabía que iba a volver a repetir sus pasos, pese a su constante negación cuando yo le preguntaba asombrado si no echaba de menos a ese perfil de hombre. En el fondo de mi corazón pensaba que esta vez si que iba en serio, que no volvería a hacer lo de antes, pero no, me equivoqué y reapareció la AJ que pensaba que se estaba difuminando. Es un defecto que tiene, pero ahora veo hasta sus defectos como perfectos.
Y por último, aún faltaba la gota que colmó el vaso. Hizo acto de presencia otro chico interesado. A falta de uno, dos. Soy partidario de qué el interés que se nota a ratos no sirve para tener una amistad, una relación. Quizás sea yo que no comprendo bien lo que me explica ella o es que me formulo una opinión de las circunstancias que no tiene nada que ver con la realidad. Yo los veo más gente interesada, que interesante. Y ella a ratos conmigo coincide con mi punto de vista. En momentos así me vuelve loco y me encanta.
También sé que no tendría que meterme en eso. Ella me cuenta lo que hace y yo lo miro desde una óptica egoísta y pensando en mi. No tendría que ser así. Me duele tenerla en el corazón y no poder tenerla en mis brazos. Ese es mi principal problema y cualquier cosa que me diga me aleja un poco más de ella. Estamos destinados a no ser, nunca uniremos nuestras almas ni compartiremos el tiempo juntos. Tengo que hacer un ejercicio de realidad y que me diga este tipo de historias por una parte me disgusta en lo personal porque lo veo como un obstáculo o impedimento y también pensando en ella y su felicidad, aunque por otra parte me viene bien saber que no, que basta de sueños. El que vive de ilusiones muere de realidades. No me gusta la realidad, pero es la que es y la que ella decide. Tengo que respetar sus decisiones y evitar que me afecten tanto.
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