CAPÍTULO VIII. Tengo una necesidad
Sí, lo reconozco, tengo una obsesión. No hay mejor plataforma para reconocerlo que esta. Más que obsesión es una necesidad y no es nueva, porque lleva tiempo sobrevolando en mi cabeza. Necesito conocerla en esta época tan intensa que estoy viviendo gracias a ella. Para mí sería confirmar un sueño que anhelo desde que la conozco. Eliminar la distancia y pasar unas horas juntos. Juro que no hay día en el que no piense o me imagine una tarde en su ciudad.
Significaría mucho para mi verla, sería como entrar en otra dimensión, en el mundo que siempre he soñado. También sería darle un toque de normalidad a nuestra relación, ya que llevamos años hablando y que no nos hayamos visto personalmente aún es un tanto extraño. Hablar cara a cara, girar el cuello para ver su cara, verme reflejado en sus ojos. Pequeños sueños que me gustaría cumplir en un futuro inmediato y que por diversas circunstancias son muy complicados de que se conviertan en realidad.
También debo confesar que voy a hacer todo lo posible para verla en un poco margen de tiempo y de hecho, lo estoy haciendo. He empezado a ahorrar, he mirado precios de diferentes medios de transporte, horarios, fechas y he llegado al extremo de intentar conocer al máximo su ciudad, sus zonas, su barrio. Me gusta conocer exhaustivamente las ciudades. No solo lo hago con la suya, pero alguna mañana si que he buscado el mapa de su ciudad en concreto y he empezado a moverme por allí de forma virtual. No sé si roza el nivel de patético o es que tengo mucho tiempo libre, pero soy muy fantasioso.
Soy tan son soñador que cuando vuelvo a la realidad y pienso conscientemente en el tema, sé que es muy difícil verla. Acordar una fecha que a ella le vaya bien, el no suponerle un problema. Soy conocedor de los impedimentos y malabares que tendría que hacer para verme. Para mi es una ilusión verla y a su vez también sé que consecuencias puede tener ella al verme si sé da el caso, y esto me echa para atrás.
No me perdonaría suponer un problema en su vida. Sé que es arriesgado vernos por todo lo que la rodea a ella. Por eso no puedo presentarme en su ciudad sin avisar, que es lo que a mi verdaderamente me gustaría, porque a lo mejor invierto un dinero para solo hacer turismo y no verla a ella. Y eso me destrozaría.
Me gustaría abrazarla y que en ese momento se parará el tiempo justo en ese instante, o cuando la viera sonreír por primera vez. Ojalá se cumpla algo de lo que deseo. No pido mucho, solo que sé dé un cúmulo de circunstancias para saber que es la felicidad.
Significaría mucho para mi verla, sería como entrar en otra dimensión, en el mundo que siempre he soñado. También sería darle un toque de normalidad a nuestra relación, ya que llevamos años hablando y que no nos hayamos visto personalmente aún es un tanto extraño. Hablar cara a cara, girar el cuello para ver su cara, verme reflejado en sus ojos. Pequeños sueños que me gustaría cumplir en un futuro inmediato y que por diversas circunstancias son muy complicados de que se conviertan en realidad.
También debo confesar que voy a hacer todo lo posible para verla en un poco margen de tiempo y de hecho, lo estoy haciendo. He empezado a ahorrar, he mirado precios de diferentes medios de transporte, horarios, fechas y he llegado al extremo de intentar conocer al máximo su ciudad, sus zonas, su barrio. Me gusta conocer exhaustivamente las ciudades. No solo lo hago con la suya, pero alguna mañana si que he buscado el mapa de su ciudad en concreto y he empezado a moverme por allí de forma virtual. No sé si roza el nivel de patético o es que tengo mucho tiempo libre, pero soy muy fantasioso.
Soy tan son soñador que cuando vuelvo a la realidad y pienso conscientemente en el tema, sé que es muy difícil verla. Acordar una fecha que a ella le vaya bien, el no suponerle un problema. Soy conocedor de los impedimentos y malabares que tendría que hacer para verme. Para mi es una ilusión verla y a su vez también sé que consecuencias puede tener ella al verme si sé da el caso, y esto me echa para atrás.
No me perdonaría suponer un problema en su vida. Sé que es arriesgado vernos por todo lo que la rodea a ella. Por eso no puedo presentarme en su ciudad sin avisar, que es lo que a mi verdaderamente me gustaría, porque a lo mejor invierto un dinero para solo hacer turismo y no verla a ella. Y eso me destrozaría.
Me gustaría abrazarla y que en ese momento se parará el tiempo justo en ese instante, o cuando la viera sonreír por primera vez. Ojalá se cumpla algo de lo que deseo. No pido mucho, solo que sé dé un cúmulo de circunstancias para saber que es la felicidad.
Comentarios
Publicar un comentario