CAPÍTULO V: Ilusión contra realidad

Llevo todo el tiempo escribiendo hechos que ya han sucedido, recuerdos, momentos, vivencias, sensaciones... Este capítulo podría escribirlo en cualquier tiempo verbal (pasado, presente o futuro) porque prácticamente cada día pienso en esto. Durante este período, me he visto envuelto en esta disyuntiva y lo cierto es que aún sigo inmerso en este dilema. ¿Ilusión o realidad, a qué le doy más valor?

Me considero un chico optimista, demasiado, quizás. Me puedo ver en una situación complicada que siempre pienso que saldré de ella. Con el paso del tiempo no sé si ser optimista es una virtud o un defecto. En relación a AJ, el ser optimista te aleja un poco de la realidad. Es obvio que me muevo por ilusiones con ella e incluso pronostico lo que puede pasar, y cuando hago eso, aparece la dichosa realidad, me borra el sueño de un plumazo y me hace aterrizar al mundo.


Quizás lo más duro de esta situación es esto. Cuesta construir ilusiones cuando ves que nada cambia y que el tiempo va pasando. Es un combate inútil y estúpido, porque siempre gana la realidad. Influye mucho mi estado de ánimo en esta circunstancia, su vida y todo lo que la rodea, el día a día. Y la realidad duele, duele muchísimo. 

Muchas veces me cuestionado si esto valdría la pena. Otras muchas veces he querido huir del mundo, de la gente y me he adentrado en la naturaleza durante horas para desconectar. Me pongo a pensar en ella, solo y exclusivamente en ella, y entonces me sale la sonrisa que me está saliendo en este momento y pienso: vale la pena. Me compensa todo lo que estoy sufriendo en silencio por ella. 

No sé si soy el chico que más la quiere, no sé si soy un chico que cree en imposibles, pero daría lo que fuera por ella. A pesar de montarme mis películas, de imaginármela caminando a mi lado o delante de mí, soy muy consciente de la situación. Puede verse como una contradicción después de lo que he dicho, pero soy un chico muy fantasioso,. No me gusta subirme al coche de la ilusión y después tener un accidente por chocar contra la realidad. Sin embargo, no cambiaría por nada del mundo el trayecto con el vehículo de la ilusión. 

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