CAPÍTULO III: Acercamiento

Con el paso de los días, las conversaciones fueron cogiendo un tono más propio de una amistad cercana, de dos amigos que se ven cada día, cuando realmente estamos separados por más de un centenar de kilómetros. Recuerdo un mensaje que cambió toda nuestra dinámica en cuanto a temas de conversación. Gracias a esa frase, todo fue a mejor, más fluido, más divertido, más alocado.

Estábamos en pleno diálogo y solté una frase que ahora, pensada en frío, tres años después, me parece una genialidad. Imagino que la conversación no era fluida, era más bien atascada en ese instante o a ella le pasaba algo que no la hacía estar bien, pero tenía miedo a contármelo y en parte, ese temor era lógico porque era aún por aquel entonces un casi desconocido para ella.

Tenía ganas de que me contara su problema, para que viera que podía confiar en mi desde un principio, porque mis intenciones eran buenas, solo quería una amistad con ella y el primer paso de toda amistad, es la confianza. Sin confianza no hay amistad. Es una ecuación muy sencilla y simple. La confianza es el principal componente de las relaciones interpersonales, sin ese elemento se puede tener una conversación únicamente absurda y estúpida, totalmente vacía. Y no buscaba eso cuando la conocí de casualidad. Quería sembrar los inicios de una amistad con su problema.

En un momento de lucidez, dije una frase algo parecida a esta: "Tómate la distancia como algo bueno. No puedo traicionarte. No puedo contarle a nadie lo que me vayas a decir. Te puedo ayudar y quiero ayudarte". Analizada con el paso del tiempo, me parece una frase brillante. Conseguí que me contara su inquietud en ese instante y a partir de ahí, mi percepción hacia ella fue a mejor. Si en en los anteriores capítulos dije que me pareció una chica con un toque distinto al resto desde un inicio, con este mensaje mío nuestra relación subió un peldaño más.

Aunque exista el cariño, en una relación la confianza es lo más importante para que perdure. A partir de ese instante y fe en mi desde un principio, conseguí conocer a la chica de la que estoy enamorado. Descubrí en profundidad su verdadero tesoro: su forma de ser.

Comentarios

Entradas populares de este blog

CAPÍTULO XXII: Desconcierto

CAPÍTULO XVII: El tiempo

CAPÍTULO XIX: Poca fe