CAPÍTULO I: El origen
Toda historia tiene un principio y el mío con AJ es un poco rocambolesco y diría que hasta absurdo. Cabe recordar que en ese momento ni ella sabía de mi existencia, ni yo de la suya, porque somos de ciudades distintas.
A mediados de abril de 2013 hubo una circunstancia que hizo cambiar mi forma de ser, mi manera de relacionarme. Un suceso duro, casi trágico. Y reconozco que a partir de ahí no fui el mismo. Siempre me ha costado confiar en la gente, aunque suele pasarme casi siempre, que la gente confíe más en mi que yo en ellos. Es extraño, pero soy así.
Esa era una época en la que la red social con más influencia era Habbo o al menos eso ocurría en mi zona. No termina de ser una red social, es más bien un juego virtual en el que manejas un personaje y te mueves por diferentes escenarios creados por otros usuarios. PO, mi amigo, y yo nos solíamos pasar el día ahí. Insisto, es un juego en el que puedes conocer a mucha gente y establecer relaciones de amistad rápidamente según tu forma de ser. Él y yo siempre íbamos a los mismos escenarios, llamados "salas" usando el argot propio del juego.
Hubo un día en qué conocimos a AC. Nos pareció una chica muy maja y comentó en un momento determinado que tenía una amiga, NM, que también se pasaba horas conectada. Quedamos el día siguiente los cuatro. Eran dos chicas que nos hacían gracia virtualmente.
Durante esos años Facebook también estaba en su máximo esplendor y como no, fuimos cogiendo confianza tras haber sembrado en Habbo una relación simpática. Una de ellas, AC para ser más concreto, dejó de llamarme la atención. Era justo lo contrario en el trato, en la conversación, de lo que parecía manejando su usuario. Con NM, el asunto era opuesto. Llegué a intuir que le gustaba y acerté, aunque ella a mi, tampoco me transmitía nada.
Logré saber de que ciudad eran después de haber conversado con ellas durante varias semanas. Es una localidad que me quedaba lejos y cerca a la vez, y de hecho, me sigue quedando a la misma distancia. Asimismo, conocí incluso a gente de su entorno, como DE. Un chico singular, que con poco tiempo de conversación me llamó Brother. El hilo para conocer a AJ dio a su fín con él. Por eso le estoy agradecido, aunque nunca le di las gracias por presentarme a esta chica tan especial y única como es ella.
Empezamos a hablarnos como desconocidos y ahora, no puedo estarme sin hacerla reír ni despedirme sin un te quiero que para mí es lo más sentido que digo durante el día.
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